La casa del Castaño, emplazada en el bello y sorprendente paraje sanabrés, es el primer proyecto de nueva planta firmado por máquina-liquen. Está enteramente construida con paneles CLT —contralaminados prefabricados de madera certificada— y elevada sobre el terreno mediante una cimentación de hormigón y estructura metálica. Sobre este pedestal que la aísla de la humedad, la casa se eleva y parece flotar sobre el terreno, proporcionando desde el interior espectaculares vistas sobre el caserío y el paisaje circundante.
La construcción en madera, con una planificación exhaustiva en la fase de proyecto, acorta considerablemente los plazos de ejecución mediante un montaje rápido y preciso en tan solo una semana desde la recepción de las piezas prefabricadas y montadas en taller. Otras ventajas añadidas son la obra silenciosa y la mínima generación de residuos. La madera es a la vez estructura y acabado, y supone un recurso eficaz para reducir al máximo el consumo de energía con la ayuda del revestimiento SATE de toda la construcción.
La utilización de CLT permite levantar una estructura más ligera que la tradicional, con una distribución de los pesos constructivos más asequible. Ello conlleva la ausencia de pilares intermedios que condicionan y compartimentan el espacio interior, aprovechando al máximo la superficie útil de la vivienda. Para el diseño de la casa del Castaño se han tomado como referencias la tradicional casa rural sanabresa, con una distribución dinámica y funcional de los vanos y un cerramiento de lajas de pizarra a dos aguas en armonía con las construcciones vecinas, y los aires norteños del prerrománico asturiano, distribuyendo el edificio en varios volúmenes maclados que reflejan al exterior su distribución interna.
De este modo, el interior de la vivienda es un espacio abierto sobre sí mismo sin parapetos fijos (aparte del servicio de planta) en una clara combinación de flexibilidad y versatilidad espacial. El eje central de la vivienda está compuesto por dos grandes cuerpos a doble altura que albergan cocina y salón en continuidad y solo separados por la instalación de una estufa de leña que contribuye a una mayor calidez del habitar. Son espacios abiertos en los que la claridad de los materiales y las agradables propiedades de la piedra y la madera forman parte del día a día. Con el paso del tiempo se hace posible alterar las posibilidades de configuración y distribución de las estancias mediante la construcción de nuevas habitaciones sobre las vigas transversales presentes en esta nave central.
Si los espacios de servicio están dispuestos hacia la calle, son las estancias de ámbito privado las que se orientan al interior de la parcela, ofreciendo mayor grado de intimidad a sus ocupantes. El volumen maclado situado al oeste acoge los espacios de aseo y la escalera que, partiendo del salón da acceso a través de una pasarela metálica abierta a la planta baja a la habitación principal, planteada a modo de “casita del árbol”. Esta ocupa la planta alta de un segundo cuerpo anexo hacia el este, de mayores proporciones que el anterior y girado 45º con respecto a la nave central. En su planta baja acoge un estudio semienterrado accesible por medio de tres peldaños y con una mesa corrida a lo largo del ventanal y enrasada con el terreno exterior.